El miedo de los padres: ¿lo estaré haciendo bien?

Constantemente los padres se preguntan ¿lo estaré haciendo bien?, una interrogante que muchas veces se hacen para valorar el tipo de educación que le están ofreciendo a sus hijos, además de cuestionar sus decisiones.

Todo corresponde a una montaña rusa de miedos e inseguridades, donde las emociones siempre están presentes, cada punto depende de cada madre y de cada padre, pero la educación debe girar sobre los hábitos, límites y normas, como padres no puedes ser siempre permisivo, debe existir un respeto y mantener una posición ante cualquier reacción de los niños, algo que no mantienen muchos para evitar malos ratos o berrinches.

Sin embargo, es importante que sepas que no le puedes decir a tus hijos que todo lo hace mal, porque eso les indicará y les hará pensar que son malos y se comportarán de manera incorrecta. Si tienes que reñir hazlo en positivo, evita la negativa, deja de decir “no” todo el tiempo. Cada niño es diferente con una dinámica familiar diferente.

Muchas veces el miedo y las inseguridades llevan a los padres a la sobreprotección, especialmente esto les ocurre a los padres primerizos, por lo que hay que evitarlo, ya que de esta manera evitamos que los niños cometan errores y aprendan de ellos, hay que permitirles equivocarse. Este simple hecho puede repercutir en su desarrollo para enfrentar los problemas y dificultades.

Hay que brindarles seguridad, pero no transformarlo en sobreprotección, debemos exigir, pero no abusar de ello, todo debe trabajar de forma equilibrada como si una balanza fuera la guía.

Se debe evaluar de diferentes maneras el cómo corregir y modificar el comportamiento de los hijos, pero no se debe sentir miedo sobre la reacción que puedan tener los hijos, no debemos pecar de esa forma. Hay que hacerles comprender lo que está bien y lo que está mal.

El miedo y la inseguridad de los padres siempre estará presente, solo debes dejar de cuestionarte, la enseñanza no es sólo para los niños sino para los padres también. No temas a sus reacciones y evalúa la mejor manera de enseñanza con amor y respeto.

Esther R.

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