No cometas estos errores al educar a tus hijos

Muchos padres se sienten abrumados, porque en realidad no es fácil educar a los hijos, y estos no vienen con un manual de instrucciones; pero debes saber que educarlos va más allá de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y sustento. Su enseñanza y aprendizaje debe estar enmarcada en educación, el afecto, el apoyo y el respeto.

Como padres debes enseñar normas, disciplinas, hábitos y estilos de vida saludable, bajo un equilibrio de control y libertad, que se adaptará a la edad de cada uno. Aunque muchas veces caemos en errores comunes que debemos evitar al momento de educar a los hijos, como lo son la inconsistencia, la permisividad y la rigidez.

La inconsistencia sobre todo se hace presente en las estrategias de supervisión, control y disciplina. No existe una estabilidad, las normas se modifican de manera impredecible, o por factores internos o externos, creando reglas en diferentes momentos de forma arbitraria, reacciones de desproporcionadas ante los comportamientos positivos o negativos del menor, ceder ante las peticiones de los niños que tiene un comportamiento inadecuado, y a veces una constante lucha entre padre y madre con respecto a las disciplinas básicas, a través de una acción contradictoria.

Tampoco debe existir excesiva permisividad, esto puede generar problemas. Los niños necesitan tener normas y reglas de conducta y que sea aplicada la supervisión y control. Aunque no lo creas la permisividad excesiva puede desarrollar sentimientos de ansiedad y confusión, ya que hay dudas en el establecimiento de límites.

Por su parte, los padres que son excesivamente rígidos e inflexibles son incapaces de emplear el razonamiento de ajustar la intensidad de la disciplina a la gravedad del comportamiento inadecuado. Una forma de rigidez también es la sobreprotección, siendo un obstáculo para establecer estrategias de afrontamiento adecuadas, creando inseguridad y desconfianza en sí mismos.

La realidad es que educar a los hijos no es una tarea sencilla, pero evitando la inconsistencia, la permisividad y la rigidez, estamos creando bases sólidas para conseguirlo. Los niños deben aprender de sus errores y asumir las consecuencias de sus actos, pero debemos guiarlos en todo ese proceso.

Esther R.

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